UN MENSAJE DIFERENTE

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La visita del Papa Francisco a Brasil para presidir la XXVII Jornada Mundial de la Juventud ha dejado huellas. Palabras cargadas de contenido que actualizan no sólo la doctrina social de la Iglesia sino que impactan en el corazón y en la inteligencia de todos los actores de la sociedad que sientan un compromiso con la humanidad.
Queremos rescatar, sin modificaciones, para todos los compañeros trabajadores de comercio, ese mensaje.
Porque en un mundo de violencia globalizada, donde a veces la indiferencia y el egoísmo parecieran ocupar demasiado espacio, nosotros, una institución que está pensada para el servicio, coincidimos con él y nos hacemos eco de su llamado a cambiar la realidad para mejorarla.
Ojalá estas frases que a continuación transcribimos no sólo perduren en el recuerdo sino que sean movilizadoras.
– El Santo Padre invitó a mantener la esperanza ante las dificultades en la vida de cada uno, en nuestra gente, en nuestras comunidades.
– Tengamos una visión positiva de la realidad.
– Pidió a los poderes públicos y a las personas de buena voluntad mayor atención pues “nadie puede permanecer indiferente ante las injusticias que aún existen en el mundo”. A nuestras sociedades no las salvará “la cultura del egoísmo sino la cultura de la solidaridad”.
– A los jóvenes que se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que en lugar de buscar el bien común buscan su propio interés, les invitó a que no se desanimen, no pierdan la confianza. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, en no habituarse al mal, sino vencerlo.
– Denunció que en la exclusión de los ancianos hay “eutanasia escondida, es decir no se cuida a los ancianos, pero también hay una eutanasia cultural: no se los deja hablar, no se los deja actuar”.
– Hay personas que sufren hambre en un mundo que tira cada día toneladas de alimentos.
– El futuro nos exige una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza.
– Exhortó al diálogo constructivo, pues entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones, el diálogo con el pueblo. De ese modo se evita el peligro de que la democracia se quede encerrada en la pura lógica de la representación de los intereses establecidos. Y se refuerza la convivencia.
– “A los chicos y chicas les dijo con gran energía: ¡No se metan en la cola de la historia! ¡Sean protagonistas! No balconeen la vida! No dejen que otros sean protagonistas del cambio”.
– No estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época.

– La grandeza de una sociedad es dada por el modo como ésta trata a los más necesitados.